La Agencia

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Desde la escuela sentimos esa sensación, la de lidiar entre los momentos de juegos y el deber. Se nos plantea la niñez como un conflicto entre el querer y el deber, desde esta lucha, surgen los sueños que no convierten en los adultos que hoy somos. Caminamos en un mundo de adultos, atendiendo a nuestras responsabilidades de la mejor manera que podemos pero cuando surge el conflicto, la balanza se suele inclinar casi siempre del lado del deber. A nosotros nos interesa mucho el momento en el que nace el conflicto, un momento mágico donde se pueden engendrar todos los sueños, pues es ese instante, donde volvemos a ser pequeños adultos en un mundo de niños.

Podríamos hablarte en este espacio de profesionales altamente cualificados y acreditar nuestros conocimientos con un decálogo interminable de panfletos con logos muy bonitos… pero de verdad lo que queremos transmitirte, es que somos personas capaces de caminar por gigantescas oficinas de edificios acristalados sintiendo el ligero tacto de unas canicas en el bolsillo, ocultando el último tebeo de Batman entre las hojas del último balance anual o hacer derrapes con los clips de la oficina.
De todas las cosas que nos rodean nos quedamos con la emoción, la única cosa que nos permite tomar las decisiones verdaderamente válidas.